jueves, 24 de septiembre de 2015

Carta a mi querido amigo "¿la abundancia es para todos?"

Querido amigo:

Te cuento que estoy feliz porque parece que al fin mi hija, Cami, encontró su “dharma”.  ¿Recuerdas que la semana pasada conversamos sobre sus elecciones de carrera y terminamos centrándonos en el “dharma” o propósito de vida?  Te comenté que el que las personas lo encuentren era crucial porque esto era el sostén de su vida.  Me atrevería a decir, la clave para encontrar la felicidad.

Con respecto a este último tema, dijimos que habían dos tipos de personas en la búsqueda de la felicidad: los que practican “nivritti marga”, como los monjes, por ejemplo.  Ellos buscan interiorizar sus procesos (deseos, amor, ambición, lujuria, etc.) y los comunes y silvestres como nosotros “pravrittis”, personas que interactuamos con el mundo buscando un balance, para encontrar nuestra felicidad.  La buena noticia es que, los vedas descubrieron cuatro (4) medios, para que nosotros podamos lograr este fin: Dharma, artha, kama y moksha.

Adicionalmente, y para poder saber cuál es tu propósito en la vida es preciso conocerte, es decir, reconocer tus capacidades y atributos físicos, mentales, emocionales, etc. y determinar cuál es tu pasión, en buena cuenta, la actividad que cuando la realizas es más o menos como el aire para ti porque te da vida, lo disfrutas como nada y lo sientes tuyo.  Una vez que encuentras eso, o sea tu talento, y lo utilizas a favor del mundo; sucede algo que, a muchas personas les podría parecer mágico, y es que el mundo te retorna multiplicado lo que le das.  A esa reciprocidad se le conoce con el nombre sánscrito de “artha”.

“Artha” no es otra cosa que la abundancia y es, a su vez, un complemento de tu dharma, ya que cuando cumples con tu propósito o “dharma”, obtienes abundancia o “artha”.  Ambas cosas están estrechamente relacionadas.  Esa reciprocidad se da únicamente, cuando la pones en servicio, entregando lo mejor de ti a otras personas, y a su vez, tú recibes lo que das y mucho más.  En resumidas cuentas, cuando uno da, como consecuencia natural, recibe.

Te cuento que esto de “artha” para mí ha sido un tema a trabajar.  Esto debido a que, además de ser mi tendencia natural, desde niña me formaron en el servicio tanto en mi casa como en el colegio.  Y, en cierta forma, esto contribuyó con mi evolución personal, ya que salí de “mi burbuja”; para ver que existían otras realidades distintas a la mía y que, además, se les podía ayudar.  Bajo esta línea de pensamiento, nos forman con creencias como “dar sin esperar recibir nada a cambio” y, de alguna manera, eso es bueno si nos centramos en el punto de la no expectativa.

En términos prácticos, te cuento mi experiencia como terapeuta holística.  Al inicio, y aún por mucho tiempo, a pesar que yo invertía muchos recursos en aprender y/o recordar técnicas, y además lo hacía con mucho gusto; me costaba sobremanera el tema de cobrar porque quizás desde niños nos han inculcado la errónea idea de que lo espiritual debe ser gratis.  Están muy arraigados en los latinoamericanos dichos que revelan una mentalidad de carencia como: “pobre pero honrado”.  No sería mejor, ¿ser honrado y rico?

Cuando tomé conciencia de esto, tuve que trabajar esa parte de la abundancia que tenía desbalanceada y visualizarme merecedora de recibir una buena compensación por entregarme por entero y de corazón a hacer lo que disfruto hacer.  Te lo comento, porque conversando con varias amigas/os que están en esta misma frecuencia, entiendo que ocurre mucho esto. La buena noticia es que se puede transformar.  Está en nosotros hacerlo.

Hoy, creo que debemos tomar conciencia de que somos merecedores de recibir lo mejor por lo que hacemos y damos al universo con todo nuestro Ser.  Es un intercambio que se debe mantener.

Finalmente, quería contarte que mi concepto de lo que es abundancia ha cambiado en estos últimos días.  Yo tenía la idea que esto era satisfacer necesidades y deseos, básicamente, cosas materiales.  Sin embargo, Luis Felipe amplió ese concepto y resonó mucho en mí.  Resulta que, como todo,  la abundancia tiene polaridades…  Huy, ¡se me está haciendo tarde! ¿Te parece si dejamos esta conversa para nuestra próxima reunión?


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