Querido amigo:
Como todos los jueves, otra vez
nos vemos las caras. Te quiero contar
que mi hija, Cami, está por terminar el colegio y aún no ha decido qué estudiar. Está en la etapa de descubrirse a ella misma
y encontrar su camino. ¿Recuerdas cuando
nosotros éramos adolescentes? Yo un día
decía que quería ser diseñadora, otro día traductora, en fin. No tenía la más peregrina idea de qué hacer
con mi vida. Finalmente, mi elección fue
más tomada con el propósito de independizarme que otra cosa. Con ella quisiera que fuera distinto. Creo que ahora tengo algo más de camino
recorrido y me gustaría compartirlo contigo.
¿Sabías que hay un término en
sánscrito denominado “dharma”? Los
libros védicos lo definen como el propósito de la vida. La palabra “dharma” viene de la raíz verbal
dhara, que significa sostener, es decir, dharma es todo aquello que sostiene tu vida.
Y, si te pones a pensar, ¿cuál
crees que es el fin último de todo ser humano?
Yo diría que alcanzar la felicidad sostenible en todos los ámbitos de su
vida. Porque su esencia es la de ser feliz.
Eso quiere decir que al encontrar su felicidad se siente realizado, se
encuentra con su ser, con su esencia.
De acuerdo a mi experiencia, en
mis prácticas en Haridwar, pude conocer personas que están en esa búsqueda
interior (nivritti marga), a través de meditación, abstinencia, ascetismo,
control de la mente, austeridades, etc. Pero
también conozco otro tipo de personas, como nosotros, gente que vive en un
mundo material, que encuentra el balance en su relación con el mundo y allí es
donde radica su felicidad (pravriti marga).
Asimismo, me di cuenta que “dharma”
no es solamente un propósito en tu vida sino que abarca todos los ámbitos de la
misma, es decir, el propósito como hija, como madre, como profesional, etc. y
cuando tú no cumples con alguno de estos propósitos; el resultado es que no
eres feliz. Eso quiere decir que,
deberíamos procurar vivir una vida balanceada tanto en el plano físico, como
mental, emocional y espiritual.
Como le comentaba a Cami, cumplir
con su “dharma” no es difícil. Primero,
uno tendría que entender su naturaleza mental y física y descubrir sus
talentos. Y eso se logra cuando uno hace
cosas que fluyen de uno mismo, y que al realizarlas la persona disfruta de
ellas. Cuando esto sucede, y se ejecuta repetitivamente, uno se vuelve experto
en eso. Al volverse experto, uno aporta
al universo con su trabajo y, de manera natural, el universo le retribuye
abundancia. Eso significa que, si
realizas una tarea que te hace feliz, tu ingreso será muy bueno pero no solo
eso, ya que abundancia no solo es dinero sino que serás abundante, también, en
tus relaciones de pareja, con tus hijos, amigos, familia, en tu trabajo, etc.
Obviamente, se pueden presentar
algunos obstáculos en el camino, que son superables. Uno de ellos, y el más importante, es el
apego. Esto quiere decir, que muchas
veces las personas nos aferramos a situaciones o personas, que no contribuyen a
nuestra felicidad. Como por ejemplo,
buscar aprobación de los demás. Ese
apego es uno de los más peligrosos, debido a que todo el mundo siempre está
dispuesto a darte un consejo acerca de lo que tienes que hacer pero tú deberías
hacer tu propio análisis y decidir “sin ayuda” lo que vas a hacer.
Otro obstáculo que podría
presentarse es el temor porque uno siempre busca perfección en todo. Es el temor a que las cosas no salgan como
uno quiere que salgan. Por tal motivo,
uno debería hacer lo que le gusta con mucha seguridad y confianza.
En conclusión, al combinar desapego
y certidumbre encontrarás el balance perfecto, para que tu “dharma” fluya sin
obstáculos.
Mi muy querido amigo, ¿qué te
parece si en nuestra próxima reunión hablamos un poco sobre la abundancia que
te produce vivir en “dharma”, es decir “artha”?

Me gusto tu historia..
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