jueves, 17 de septiembre de 2015

Carta a mi querido amigo "el propósito de la vida"

Querido amigo:

Como todos los jueves, otra vez nos vemos las caras.  Te quiero contar que mi hija, Cami, está por terminar el colegio y aún no ha decido qué estudiar.  Está en la etapa de descubrirse a ella misma y encontrar su camino.  ¿Recuerdas cuando nosotros éramos adolescentes?  Yo un día decía que quería ser diseñadora, otro día traductora, en fin.  No tenía la más peregrina idea de qué hacer con mi vida.  Finalmente, mi elección fue más tomada con el propósito de independizarme que otra cosa.  Con ella quisiera que fuera distinto.  Creo que ahora tengo algo más de camino recorrido y me gustaría compartirlo contigo.

¿Sabías que hay un término en sánscrito denominado “dharma”?  Los libros védicos lo definen como el propósito de la vida.  La palabra “dharma” viene de la raíz verbal dhara, que significa sostener, es decir, dharma es todo aquello que sostiene tu vida.

Y, si te pones a pensar, ¿cuál crees que es el fin último de todo ser humano?  Yo diría que alcanzar la felicidad sostenible en todos los ámbitos de su vida. Porque su esencia es la de ser feliz.  Eso quiere decir que al encontrar su felicidad se siente realizado, se encuentra con su ser, con su esencia. 

De acuerdo a mi experiencia, en mis prácticas en Haridwar, pude conocer personas que están en esa búsqueda interior (nivritti marga), a través de meditación, abstinencia, ascetismo, control de la mente, austeridades, etc.  Pero también conozco otro tipo de personas, como nosotros, gente que vive en un mundo material, que encuentra el balance en su relación con el mundo y allí es donde radica su felicidad (pravriti marga).

Asimismo, me di cuenta que “dharma” no es solamente un propósito en tu vida sino que abarca todos los ámbitos de la misma, es decir, el propósito como hija, como madre, como profesional, etc. y cuando tú no cumples con alguno de estos propósitos; el resultado es que no eres feliz.  Eso quiere decir que, deberíamos procurar vivir una vida balanceada tanto en el plano físico, como mental, emocional y espiritual.

Como le comentaba a Cami, cumplir con su “dharma” no es difícil.  Primero, uno tendría que entender su naturaleza mental y física y descubrir sus talentos.  Y eso se logra cuando uno hace cosas que fluyen de uno mismo, y que al realizarlas la persona disfruta de ellas. Cuando esto sucede, y se ejecuta repetitivamente, uno se vuelve experto en eso.  Al volverse experto, uno aporta al universo con su trabajo y, de manera natural, el universo le retribuye abundancia.  Eso significa que, si realizas una tarea que te hace feliz, tu ingreso será muy bueno pero no solo eso, ya que abundancia no solo es dinero sino que serás abundante, también, en tus relaciones de pareja, con tus hijos, amigos, familia, en tu trabajo, etc.

Obviamente, se pueden presentar algunos obstáculos en el camino, que son superables.  Uno de ellos, y el más importante, es el apego.  Esto quiere decir, que muchas veces las personas nos aferramos a situaciones o personas, que no contribuyen a nuestra felicidad.  Como por ejemplo, buscar aprobación de los demás.  Ese apego es uno de los más peligrosos, debido a que todo el mundo siempre está dispuesto a darte un consejo acerca de lo que tienes que hacer pero tú deberías hacer tu propio análisis y decidir “sin ayuda” lo que vas a hacer. 

Otro obstáculo que podría presentarse es el temor porque uno siempre busca perfección en todo.  Es el temor a que las cosas no salgan como uno quiere que salgan.  Por tal motivo, uno debería hacer lo que le gusta con mucha seguridad y confianza.

En conclusión, al combinar desapego y certidumbre encontrarás el balance perfecto, para que tu “dharma” fluya sin obstáculos.

Mi muy querido amigo, ¿qué te parece si en nuestra próxima reunión hablamos un poco sobre la abundancia que te produce vivir en “dharma”, es decir “artha”?


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