Querido amigo:
Antes que
nada, quiero disculparme contigo porque no pude venir el jueves; sin embargo,
estos feriados fueron buenos porque me permitieron meditar sobre lo que
me preguntaste en nuestra última reunión.
Tú querías que te contara sobre mi experiencia con el amor incondicional
y de qué se trataba eso.
Debo admitir
que ese tema, por años, ha sido álgido en mi vida. No porque no lo supiera en teoría sino porque
me fue muy difícil llevarlo a la práctica.
Recuerdo que hace algunos años fui a una conferencia con René Mei,
reconocido sanador francés, y le pregunté, con micrófono en mano, ¿en qué
consiste el amor incondicional? A lo
largo de mi vida he practicado el servicio pero siempre como algo aprendido y
que sabía era bueno, no porque me naciera. Quería que me lo
explicara a través de su experiencia personal.
Recuerdo que él sonrió y me dijo que me invitaba a ser voluntaria, para
que aplicara sanaciones y que cuando llegara a la número 1000 lo sabría. Para ser honesta, me dejó en las mismas.
Pasó buen tiempo, para que pudiera entender y asimilar lo que me quiso decir. Y es que las sanaciones que él y su grupo
aplican son gratuitas y su éxito radica en el amor con el que se imparte. A groso modo, se trabaja la columna
vertebral y a través de ella se activan las células que requieren ser sanadas
en el cuerpo. Asimismo, comprendí que la
práctica hacía que se abrieran cosas positivas dentro de mí como la compasión,
caridad, etc. Admito que no llegué a la
número 1000 pero sí logré descubrir lo que me quería decir y, más aún,
empezaron a suceder cosas en mi vida, que me llevaban de la mano a eso que
estaba buscando.
La que más
recuerdo, fue la primera vez que sentí compasión por una persona que no era un
ser querido, ni siquiera de mi familia y nunca supe su nombre tampoco. Sucedió en la calle al ir a trabajar, como
todos los días, pero esta vez me fijé y había una señora de edad pidiendo
limosna en una calle, que la sentí como si fuera mi abuelita. Este sentimiento fue extraño en mí. Era la primera vez que experimentaba ese
deseo de que una persona que no era parte de mi círculo de influencia esté bien e intentar
contribuir a eso.
Una segunda
oportunidad fue hace no mucho. Conocí a
una persona muy especial de “casualidad”.
Lo digo entre comillas porque cada vez estoy más convencida que las
casualidades no existen. Y de esta
persona aprendo lo que es el amor incondicional, ya que veo en la práctica que
no le importa si la otra persona le da lo mismo, sino que ella da lo mejor de
sí, sin importar los resultados y con eso se siente plena. Esta vez me está tocando aprender viendo de
cerca.
Por tal
motivo, mi querido amigo, llego a la conclusión de que el amor incondicional es
una elección, es una decisión de amor independiente de las circunstancias y las
decepciones, ya que amas la esencia de la persona sin importar sus
acciones. Creo que el amor incondicional
consiste en luchar por el bienestar de la otra persona y lo que obtienes al
actuar con amor viene a ser tu “recompensa” por tus propias acciones.
De otra parte,
si debes ser de cierta forma o hacer algo para recibir amor, significa que
el amor es condicional. En cambio, si se
da libre y sin reservas, quiere decir que es incondicional y esta decisión comienza
al amarse uno mismo con sus limitaciones y defectos, para luego trasladarlo a
los demás. Esto significa que uno debe
ser capaz de reconocer, aceptar y perdonar sus propias imperfecciones para
poder hacerlo por otro.
Más aún, el
amor incondicional busca hacer lo posible para logar que otra persona se sienta
feliz y cómoda pero también, ayudarla a crecer por medio de sus propias
experiencias de vida que son poco gratas. En tal sentido,
el amor incondicional es aceptación, es decir, no espera que los demás le
brinden felicidad a través de sus decisiones o estilo de vida sino que
encuentra felicidad en el mismo hecho de amar.
Finalmente, te
puedo decir que, descubrí que todos tenemos la capacidad de dar amor incondicional, ya que es
como el hacer deporte, es decir, que cuanto más lo practicas, más flexible y ágil
te vuelves. Igualmente, al realizar
cosas pequeñas con gran amor todos los días, poco a poco el corazón se va
expandiendo de manera ilimitada.

El amor incondicional es la experiencia más hermosa que somos capaces de vivir. Y cuando sucede hacia nosotros mismos es realmente sanador. Gracias por compartir!
ResponderEliminarGracias a ti, Elsa por tu apreciación y contribución. Namasté
ResponderEliminarGracias a ti, Elsa por tu apreciación y contribución. Namasté
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