martes, 13 de octubre de 2015

Carta a mi querido amigo, "el amor incondicional, toda una experiencia"

Querido amigo:

Antes que nada, quiero disculparme contigo porque no pude venir el jueves; sin embargo, estos feriados fueron buenos porque me permitieron meditar sobre lo que me preguntaste en nuestra última reunión.  Tú querías que te contara sobre mi experiencia con el amor incondicional y de qué se trataba eso.

Debo admitir que ese tema, por años, ha sido álgido en mi vida.  No porque no lo supiera en teoría sino porque me fue muy difícil llevarlo a la práctica.  Recuerdo que hace algunos años fui a una conferencia con René Mei, reconocido sanador francés, y le pregunté, con micrófono en mano, ¿en qué consiste el amor incondicional?  A lo largo de mi vida he practicado el servicio pero siempre como algo aprendido y que sabía era bueno, no porque me naciera.  Quería que me lo explicara a través de su experiencia personal.  Recuerdo que él sonrió y me dijo que me invitaba a ser voluntaria, para que aplicara sanaciones y que cuando llegara a la número 1000 lo sabría.  Para ser honesta, me dejó en las mismas.

Pasó buen tiempo, para que pudiera entender y asimilar lo que me quiso decir.  Y es que las sanaciones que él y su grupo aplican son gratuitas y su éxito radica en el amor con el que se imparte.  A groso modo, se trabaja la columna vertebral y a través de ella se activan las células que requieren ser sanadas en el cuerpo.  Asimismo, comprendí que la práctica hacía que se abrieran cosas positivas dentro de mí como la compasión, caridad, etc.  Admito que no llegué a la número 1000 pero sí logré descubrir lo que me quería decir y, más aún, empezaron a suceder cosas en mi vida, que me llevaban de la mano a eso que estaba buscando.

La que más recuerdo, fue la primera vez que sentí compasión por una persona que no era un ser querido, ni siquiera de mi familia y nunca supe su nombre tampoco.  Sucedió en la calle al ir a trabajar, como todos los días, pero esta vez me fijé y había una señora de edad pidiendo limosna en una calle, que la sentí como si fuera mi abuelita.  Este sentimiento fue extraño en mí.  Era la primera vez que experimentaba ese deseo de que una persona que no era parte de mi círculo de influencia esté bien e intentar contribuir a eso.

Una segunda oportunidad fue hace no mucho.  Conocí a una persona muy especial de “casualidad”.  Lo digo entre comillas porque cada vez estoy más convencida que las casualidades no existen.  Y de esta persona aprendo lo que es el amor incondicional, ya que veo en la práctica que no le importa si la otra persona le da lo mismo, sino que ella da lo mejor de sí, sin importar los resultados y con eso se siente plena.  Esta vez me está tocando aprender viendo de cerca.

Por tal motivo, mi querido amigo, llego a la conclusión de que el amor incondicional es una elección, es una decisión de amor independiente de las circunstancias y las decepciones, ya que amas la esencia de la persona sin importar sus acciones.  Creo que el amor incondicional consiste en luchar por el bienestar de la otra persona y lo que obtienes al actuar con amor viene a ser tu “recompensa” por tus propias acciones.

De otra parte, si debes ser de cierta forma o hacer algo para recibir amor, significa que el amor es condicional.  En cambio, si se da libre y sin reservas, quiere decir que es incondicional y esta decisión comienza al amarse uno mismo con sus limitaciones y defectos, para luego trasladarlo a los demás.  Esto significa que uno debe ser capaz de reconocer, aceptar y perdonar sus propias imperfecciones para poder hacerlo por otro.

Más aún, el amor incondicional busca hacer lo posible para logar que otra persona se sienta feliz y cómoda pero también, ayudarla a crecer por medio de sus propias experiencias de vida que son poco gratas.  En tal sentido, el amor incondicional es aceptación, es decir, no espera que los demás le brinden felicidad a través de sus decisiones o estilo de vida sino que encuentra felicidad en el mismo hecho de amar.

Finalmente, te puedo decir que, descubrí que todos tenemos la capacidad de dar amor incondicional, ya que es como el hacer deporte, es decir, que cuanto más lo practicas, más flexible y ágil te vuelves.  Igualmente, al realizar cosas pequeñas con gran amor todos los días, poco a poco el corazón se va expandiendo de manera ilimitada.



3 comentarios:

  1. El amor incondicional es la experiencia más hermosa que somos capaces de vivir. Y cuando sucede hacia nosotros mismos es realmente sanador. Gracias por compartir!

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  2. Gracias a ti, Elsa por tu apreciación y contribución. Namasté

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  3. Gracias a ti, Elsa por tu apreciación y contribución. Namasté

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